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Importancia del dibujo

Desde nuestra infancia todos hemos dibujado alguna vez, precisamente porque el dibujo forma parte de nuestro desarrollo.

Garabatos, líneas sin sentido, figuras dibujadas con los dedos en la tierra, desde siempre dibujar nos ha enseñado a observar y digerir la realidad.

Aún en tiempos remotos, el hombre primitivo ha desarrollado diferentes tipos de expresiones artísticas.

El dibujo es parte del desarrollo de los niños.

El dibujo es una representación gráfica a través de la que se expresa el ser humano a partir de la niñez.

Para los niños, dibujar es aprender a ver la vida representándola en un papel.

El acto de dibujar es mucho más que la simple imitación de un modelo. Es la construcción de un modo propio de interpretar el mundo, de asimilar lo que está en el entorno inmediato.

Sin darnos cuenta, a través del dibujo damos cuenta desde niños de nuestra interpretación de la vida, de la importancia que tiene cada elemento y cada persona del medio en que se vive.

En la infancia de un niño, el dibujo es importante como herramienta para orientarnos sobre lo que le está pasando.

Lo que el niño refleja en esa representación gráfica de la vida que es el dibujo, nos permite saber o tener una señal de alarma acerca de si está sufriendo abuso, maltrato o violencia no sólo en el ámbito escolar sino también en la familia.

La naturaleza del dibujo, más allá de la realidad que representa gráficamente, nos induce a realizar interpretaciones.

El dibujo es un buen canalizador para los niños como medio de comunicación cuando se enfrentan a situaciones dolorosas que no pueden verbalizar o comprender.

La página en blanco, las pinturas, los colores, los lápices sirven no solamente para tratar de entender los acontecimientos sino también para canalizar emocionalmente lo vivido.

La tarea de dibujar es un reto para la capacidad creativa tanto del niño como del adulto.

Plasmar en el papel y entregar en él lo que sentimos a partir de la imaginación y la creatividad, desde una perspectiva personal y única, es un acto de crecimiento y desarrollo.

Es un principio que, si bien no siempre se dirige a entregar algo a nivel artístico a la sociedad, el crear puede ser funcional en cualquier otro campo de trabajo en la adultez.

Por ello la importancia del dibujo está dada por un despertar a la creatividad y a la motivación para expresar  nuestras emociones contenidas, nuestros pensamientos y convicciones, con un natural efecto terapéutico.

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