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Importancia de la personificación

La personificación es una de las figuras retóricas usadas en la literatura, llamada también “prosopopeya”. Se trata de dotar a lo inanimado de cualidades humanas.

La importancia de la personificación como recurso literario, se aplica en especial en literatura infantil.

Comúnmente la personificación se usa en las fábulas, las leyendas, los cuentos, la poesía y también en el lenguaje cotidiano.

personificación de un hongo como casa

Los cuentos infantiles utilizan metáforas y personificaciones para facilitar la comprensión de los niños.

¿Qué es la personificación?

La personificación es un recurso literario que tiene el nombre de figura retórica. Se trata de una forma no convencional del lenguaje, cuyo fin es dotar a las palabras de vivacidad. Con el objeto de sorprender o emocionar, la prosopopeya consiste en atribuir a los animales u objetos, cualidades propias del ser humano.

Con el fin de motivar la imaginación y el razonamiento, la personificación hace hablar a los animales u objetos, reír, emocionarse, reaccionar y actuar como una persona.

Su finalidad es embellecer y enriquecer un texto, para darle un sentido fantasioso o de ficción.

¿Cuál es la función?

La prosopopeya no puede utilizarse en forma casual. Sino que la poesía o la narración la incluyen para que cumpla un determinado propósito. Si no está planificada previamente la función a cumplir, quedará aislada de sentido. Por ejemplo, si el escrito se refiere al cielo es necesario dotar a la luna y las estrellas de la capacidad de hablar.

Importancia de la personificación

También para el teatro y las artes dramáticas es relevante este recurso literario. Cada artista lo utiliza de maneras diferentes, tanto en lo escrito como en la actuación teatral. Por eso ayuda a construir un estilo personal de expresión.

La técnica apela a la creatividad del autor, que otorga a su creación un estilo muy difícil de igualar.

Muchas veces, la figura literaria se aplica a cosas inanimadas, abstractas, sin cuerpo o imprecisas. Se puede dar cualidades humanas a elementos incorpóreos: “el alma revoloteaba de alegría”.

Algunos ejemplos de personificación:

  • El viento le hacía cosquillas a las hojas de los árboles.
  • El sol reía a carcajadas al mediodía, su momento de mayor esplendor.
  • La luz descansaba al anochecer de aquel domingo.
  • La ciudad somnolienta dormía la siesta.
  • El tren tosió súbitamente y se detuvo de forma imprevista.
  • Los susurros del viento y los golpes de la lluvia agonizaban.
  • La culpa devoró a la madre.
  • Aulló la noche y las ventanas se estremecieron con los truenos.
  • La muerte acechaba muy cerca.
  • El animal miraba con ansiedad pidiendo auxilio.
  • La cigarra le preguntó a la hormiga cuál era su secreto.
  • El caracol orgulloso de su casa desafió a la oruga.
  • El ratón le pidió casamiento a Hortensia, la ratita que era más linda que la rosa y el clavel.
  • Bailaban las olas al son de la música
  • Se detuvo el reloj cansado de andar.
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