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Importancia de la tranquilidad

En tiempos difíciles, la importancia de la tranquilidad cobra un rol fundamental para hacernos más resilientes ante las dificultades.

La serenidad pareciera ser muy poco común en nuestra agitada vida urbana.

Sin embargo, es posible lograrla y hacer de ella un elemento central en todo momento para lograr un bienestar integral.

La tranquilidad es central para equilibrar nuestro bienestar en medio del ajetreo urbano.

La tranquilidad es una herramienta emocional muy importante en tiempos donde parece imposible mantener la cordura.

La rutina es lo único de lo que tenemos certeza ante la incertidumbre, por eso mantener nuestras rutinas nos generan un sentimiento de estabilidad: bañarnos a la misma hora, dormirnos y despertar en el mismo horario nos ayuda a sostener nuestro equilibrio emocional.

En tiempos de crisis los cambios nos desestructuran y parecen derrumbar todo a nuestro alrededor. La pérdida de un ser querido, una enfermedad terminal, el divorcio, la pérdida de la fuente laboral o la llegada de la jubilación son algunos ejemplos de las tantas situaciones que desequilibran nuestras rutinas.

En medio de tiempos difíciles no parece posible silenciar en nuestras mentes la voz que nos atormenta con preguntas sin respuestas, con problemas sin aparentes soluciones, o con pensamientos negativos.

Por eso, contar con el recurso emocional de la serenidad es un fruto espiritual del que muchos gozan, pero que es desconocido por otros tantos.

La ansiedad y las preocupaciones excesivas suelen interferir en nuestra vida cotidiana causando gran angustia e inquietud.

Pero hay una responsabilidad individual en la intranquilidad, una actitud alarmista que alimenta los pensamientos trágicos afectando nuestro sistema inmune.

Es momento de dejar de lado la hiperinformación en tiempos de caos, para impedir que la ansiedad genere un clima de pánico que nos afecta directamente.

Podemos desarrollar una estrategia de pensamiento diferente, poniendo la atención en cuestiones como la solidaridad y el amor por el otro.

La importancia de ser agradecidos cobra un valor superlativo a la hora de ser conscientes de nuestros recursos, sean cuales fueran, para ser más resilientes y salir fortalecidos de las crisis.

La tranquilidad llega como consecuencia de un enfoque diferente ante el ruido, el vértigo cotidiano y la adversidad, a sabiendas de que no vale la pena desesperarse por aquellas cosas que no podemos cambiar, que están fuera de nuestro control.

Un cambio de actitud nos permitirá experimentar lo que parece un bien raro, difícil de alcanzar: la tranquilidad.

Encontrar un espacio diario para pequeños momentos de placer, de disfrute personal, de relajación y de ocio ayudará a mejorar la calidad de vida.

La rutina diaria es cada día más estresante, por eso es imperioso compensar el malhumor, la desesperación o la angustia con un poco de bienestar emocional.

La armonía puede alcanzarse sin depender de las condiciones externas, tomando la decisión de hacer ejercicio físico, practicando algún deporte, caminando unos minutos diarios o al menos cortando la actividad laboral unos instantes para despejar la mente.

Encontrar una actividad social inspiradora que nos motive y que nos permita integrarnos a un grupo de trabajo solidario es una excelente salida para escapar del estrés.

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