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Importancia de la sociedad de consumo

En economía, la sociedad de consumo es un concepto relacionado al modelo socioeconómico que se basa en el consumo masivo. Es un tipo de sociedad que estimula la compra de bienes y servicios, aún innecesarios, para incrementar la demanda.

La sociedad de consumo está manipulada por el marketing de las grandes empresas. Propia del desarrollo industrial del sistema capitalista y sus modos de producción masivos, genera consumidores hiper-estimulados.

Los medios de comunicación, y en particular la televisión, son formadores de opinión pública. A través de la publicidad se imponen modelos de mujer, de conductas sociales y moda.

mujer con bolsas de compras en sociedad de consumo

Los centros comerciales exhiben gran variedad de productos al alcance del consumidor.

Origen de la sociedad de consumo

Su aparición fue consecuencia de la producción de bienes en masa, activada por el taylorismo y el fordismo. Lo característico del fenómeno del consumismo, se relaciona con la compra desmedida.

Sus raíces datan de comienzos del Siglo XX como resultado directo del capitalismo y la mercadotecnia. En ese contexto la lógica es crear nuevas necesidades en el consumidor, para aumentar la demanda y las ventas.

De esta práctica (que tiene su eje en la publicidad y el marketing) se crea una adicción a las compras. Aquí el rol de los medios de comunicación es clave para lograr una sociedad adoctrinada. Estos medios prestan servicios al poder económico y empresarial.

En esa lógica, lo que se desprende es que comprar determinado producto nos hará más felices. Para ello se propicia una configuración psíquica particular, en la que cualquier objeto puede colmar el deseo.

Lo que prima en la sociedad de consumo es la satisfacción inmediata y personal. La instantaneidad está representada en la gratificación inmediata en el acto de consumo.

Características

La publicidad ocupa un lugar rector en una sociedad fragmentada, con un gran vacío cultural. Desorientada, confusa, enajenada, la sociedad no sabe a dónde recurrir para ser feliz.

Por ello pareciera que la felicidad depende del tener. Los múltiples discursos y estímulos atraviesan al sujeto, inmerso en una red de conexiones sociales virtuales.

En ese sentido podemos hablar de sumatoria de individuos aislados, más que de sociedad. En ese contexto la educación se reemplaza por la información manipulada. Esta cae en bloque, y es receptada pasivamente, sin lugar a la reflexión subjetiva y crítica.

Así se instala la demanda como un imperativo inmediato, que debe complacerlo ya. Lejos de ser un ser racional que planifica el futuro o que ahorra, el ser humano es un ser consumista. De otro modo no podría ser ni pertenecer, porque quien no consume está fuera de la sociedad (no es).

Cultura de la sociedad de consumo

  • La transformación del Estado en términos de desregulación y privatización favorece el consumismo
  • Se genera una construcción individualista de la identidad, con vínculos sociales frágiles y superficiales
  • Nueva visión de la pobreza y la criminalidad basadas en el miedo e incertidumbre laboral
  • La instalación de lo instantáneo favorece el olvido del pasado y provee escasa responsabilidad por el futuro
  • Se instala el discurso de la libertad, para inducir al sujeto a elegir entre las opciones de compra en el mercado

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