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Importancia de ser agradecidos

La gratitud es una actitud que todos deberíamos tener como una buena costumbre. Es tanta la importancia de ser agradecidos, que está demostrado que reporta beneficios tanto físicos, como mentales y emocionales.

Ser agradecidos nos permite vivir en armonía con nuestro entorno, y crear un clima de calidez y confianza con los demás, reportándonos un alto grado de bienestar.

Ser agradecidos con la vida y con las personas que nos rodean nos reporta un alto grado de bienestar y plenitud.

Es esencial ser agradecidos para poder disfrutar de la vida y apreciarla plenamente. Agradecer quienes somos, de dónde venimos, las circunstancias que hemos atravesado y que nos han permitido ser quienes hoy somos.

Ser agradecidos con nuestra familia de origen, que fue nuestra primera célula social, nuestra primera escuela y plataforma de lanzamiento hacia nuestro futuro, con sus ejemplos y sus enseñanzas.

Aún cuando reneguemos de la familia de donde venimos, siempre debemos estar agradecidos de aquello que nos tocó vivir en el núcleo familiar, ya sea para decidir una vida diferente que no se le parezca en nada, o para tomarla como modelo.

En cualquiera de los casos, y por difíciles que hayan sido las circunstancias familiares, es importante ser agradecidos con nuestra familia de origen. De ella aprendimos lo que somos y lo que no queremos ser. Como también es esencial la importancia del perdón.

Marco Tulio Cicerón, conocido filósofo romano, dijo que “tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás.” Si bien no tenemos el control de muchas cosas de nuestra vida, tenemos la posibilidad de controlar cómo reaccionamos ante las circunstancias de la vida.

La multitud de información con la que somos bombardeados constantemente, exige a nuestra mente filtrar todo aquello que no buscamos intencionalmente. Decidir permanentemente a dónde enfocar nuestra atención.

Es un esfuerzo dejar de lado lo que es innecesario, lo que es superficial, lo que no nos nutre interiormente, lo que no es saludable para nuestra vida y nuestra familia. Muchas veces el peligro está en nuestra mente, que es dominada por sentimientos de frustración y pensamientos negativos que afectan nuestras expectativas.

Es cuando corremos el riesgo de encontrar defectos e imperfecciones en todas las cosas, en las personas que amamos, en quienes nos rodean y nos quieren bien.

Pero se puede cambiar la forma de pensar. Podemos reorientarnos hacia lo posible, hacia lo positivo, hacia la abundancia. Ser agradecidos con nuestro presente enfocándonos en las posibilidades, ilusionándonos con lo proyectable hacia el futuro.

Por eso la importancia de ser agradecidos con lo que tenemos, con lo que logramos, con quienes están a nuestro lado, con quienes han llegado hasta aquí haciendo el mismo trayecto compartido. Centrarnos en el agradecimiento a Dios por nuestras vidas.

Una presencia invisible que está detrás de todas las cosas desde antes que naciéramos, una presencia infinita que lo planeó todo sin que siquiera hubiésemos estado ahí. Ser agradecidos con nuestro Dios Creador, con nuestro Dios de amor que puede hacer posible hasta lo imposible.

Dice la Biblia, nuestro manual de la vida, en 1 Tesalonicenses 5.16-18 “Regocíjense siempre. Con relación a todo, den gracias”. Y una vez más, no se equivocaba con el consejo.

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