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Importancia del duelo

Hay situaciones emocionalmente difíciles, relacionadas generalmente con la pérdida de un ser amado, que nos desestructuran y hacen perder el sentido de la vida.

Si la carga de asimilar la pérdida es negada o la canalización del dolor es mal gestionado, el daño puede dejarnos profundas cicatrices. 

El duelo es importante porque es una respuesta que tiene disponible la persona frente a una circunstancia dolorosa.

El duelo se distingue por un intenso dolor emocional por la pérdida de un ser querido, un trabajo o proyecto.

En estos tiempos es muy común que las personas neguemos el dolor, ignorando la situación y tratando de evadir el sufrimiento. Los duelos se acortaron en una sociedad que se caracteriza por la inmediatez.

El proceso del duelo es importante para adaptarnos emocionalmente a una pérdida irreversible o que se evidencia como definitiva.

El duelo es un proceso personal, en el que los pensamientos y sentimientos de angustia suelen ir acompañados de síntomas físicos y emocionales, consecuentes con la pérdida.

Disminución del apetito, falta de energía, confusión, alteración del sueño, llanto, sentimientos de abandono, aislamiento, son algunos de los síntomas más comunes.

Es importante destacar que no sólo son motivo de duelo los fallecimientos, sino que existen otras situaciones generadoras de tristeza como la ruptura de una relación sentimental o de una amistad, el divorcio, la pérdida de un trabajo, un problema grave de salud, la frustración de un proyecto, la muerte de una mascota o el cambio socioeconómico que sucede con la jubilación.

La separación y desapego de la cosa o persona amada provoca una desestructuración de la vida y un desequilibrio emocional.

Se trata de una respuesta adaptativa frente a cambios importantes a causa de la pérdida de aquello con lo que teníamos un fuerte vínculo emocional.

Como si el mundo se hubiera detenido y todo lo que antes lo rodeaba, a lo que antes se le daba importancia, la hubiese perdido careciendo de sentido.

El doliente debe encargarse de sí mismo en la fase en la que siente ira, negación, depresión, y reconocer las emociones que experimenta para poder reestructurarse, recobrar el equilibrio y volver a dar sentido a su vida.

Según Freud el duelo es una respuesta o reacción natural frente a una pérdida, y se resuelve espontáneamente en el transcurso del tiempo con los recursos psicológicos con los que cuenta la persona para adaptarse a vivir sin lo perdido.

Pero hay casos en que se acentúan las reacciones iniciales y se prolongan por los años, desencadenando alteraciones físicas o mentales de relevancia.

Es recomendable contar con ayuda psicológica y no avergonzarse de pedirla, ya que la función de la psicología es tratar las problemáticas que no son físicas sino que afectan la salud emocional, con la que no se puede jugar.

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